Acerca de mí

Me llamo Rebecca. Soy filósofa política y he sido feminista toda mi vida. Originalmente escribí este material como una serie de entradas para mi blog personal, pero ya que pueden resultar útiles como introducción y visión de conjunto para los debates contemporáneos sobre sexo y género, pensé que merecían una audiencia mayor.

Todas las opiniones aquí expresadas son propias. Las ideas que presento son raíz de muchos desacuerdos y conflictos entre las feministas contemporáneas, y estoy segura de que pocas feministas leerán entero este blog y quedarán satisfechas con lo que he dicho. Mi motivación para escribir esto surgió en parte por la necesidad de esclarecer para mí misma lo que pensaba sobre estas cuestiones. La existencia de personas transexuales, y la evolución hacia el transgenerismo como una forma de políticas de identidad, se nos presentan junto con preguntas enormemente difíciles y complejas, de naturaleza filosófica y práctica — preguntas como “¿Qué significa ser una mujer? ¿Cuál es el origen de la opresión y subordinación de las mujeres? ¿Qué formas de organización social y política son necesarias para remediar esta opresión continuada? ¿Cómo podríamos equilibrar las demandas válidas de las mujeres como grupo oprimido frente a los intereses y preocupaciones de otros grupos sociales?

La noción reciente de “identidad de género” representa una amenaza directa para las teorías feministas establecidas sobre el funcionamiento del género, y sobre los orígenes y existencia continua de la opresión de la mujer y dominación por parte del hombre. La aparición creciente de personas con biología masculina y socializadas como hombres que se identifican como mujer representa una amenaza real ineludible para cualquier feminista que reconoce la realidad de la socialización de género y la opresión de género, y que aun así quiere expresar empatía y consideración para con las necesidades de un grupo estigmatizado y marginado. Es a la vez inocente y peligrosamente simplista y absolutista intentar solucionar mágicamente estos problemas haciendo referencia a eslóganes con gancho y clichés de interrupción del pensamiento, o patologizando cualquier desacuerdo tachándolo de intolerancia y fanatismo. El objetivo de este blog era empezar a resolver algunos de estos complejos problemas filosóficos y prácticos, y despejar el terreno a feministas y activistas trans para que trabajasen juntas y llegasen a soluciones de compromiso que reconociesen las demandas legítimas de ambos lados.

No he encontrado ninguna solución. No estoy segura de si eso es algo que pueda hacerse a nivel teórico. Puede que las soluciones deban encontrarse a base de estudiar caso por caso, a través de un proceso de deliberación ente las partes razonada y de buena fe. Pero espero haber conseguido clarificar algunas de las consideraciones en juego. En particular, lo que espero haber mostrado es que tenemos razones válidas y legítimas para desear al menos algunos espacios no mixtos; que la empatía y preocupación por las mujeres trans no tienen obligatoriamente que existir a expensas de borrar completamente la realidad de la existencia de vivir en un cuerpo con biología femenina; y que la doctrina de “identidad de género” y las políticas de género asociadas son incoherentes y dañinas tanto para mujeres biológicas como para mujeres transexuales.

Por favor, comparte esta página si piensas que es útil, y usa si lo deseas las ideas y argumentos que aquí expreso. Lo único que te pido es que cites Sexo y género: Una guía para principiantes, y que me atribuyas las citas literales.

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